Con “Eirian”, quise capturar la delicada interacción entre la luz y el sonido — ese instante fugaz de luminosidad suspendido en el tiempo.
Inspirada en la palabra galesa Eirian, que significa brillante, puro y etéreo, esta pieza minimalista para piano nace desde una sensación de serenidad y asombro silencioso. La melodía se despliega como la luz reflejada sobre el agua, emergiendo suavemente dentro de un paisaje de calma e introspección.
Construida a partir de sutiles repeticiones y armonías de carácter cinematográfico, “Eirian” habita un espacio entre lo íntimo y lo trascendente — un universo sonoro que conecta con quienes encuentran belleza en la música de compositores como Max Richter, Nils Frahm u Ólafur Arnalds.
En esencia, “Eirian” es una reflexión sobre la belleza de lo efímero — un recordatorio de que incluso el más breve destello de luz puede dejar una huella duradera.
Composición, producción e interpretación: Ángel Barat